El debate de la identidad online: ¿estamos perdiendo nuestra espontaneidad?

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El Internet al que entré por primera vez cuando estaba en el instituto, allá por el 96, era muy distinto al de hoy en día. No sólo por la conexión del módem de 28.8 kbps, con esos pitidos tan característicos y entrañables.

Por aquél entonces primaba el anonimato.

Los chats de portales que ya no existen, los foros que quedaron enterrados con el paso del tiempo, las páginas personales que no se sabía a quién pertenecían… Prácticamente todos tenían ese denominador común: el anonimato.

Los nicks vistosos estaban por todas partes y el consejo más habitual solía ser el mismo: no uses tu nombre real nunca, a no ser que tengas confianza o conozcas en el mundo real a esa persona.

Todo eso cambió. No sé exactamente cuándo, pero con el tiempo las direcciones de mail empezaron a tener nombres reales.

Y desde la hegemonía de Facebook en el terreno social la tendencia no ha hecho más que potenciarse. Adiós a RubiaLoka19, bienvenida María Pérez.

Pero todavía quedan reductos del Internet underground. Uno de los más conocidos es 4chan. Y Christopher Poole, su fundador, tiene una opinión opuesta a la de Mark Zuckerberg sobre la identidad online.

Para el primero, estar siempre usando nuestro nombre real limita nuestra capacidad creativa, nos hace perder nuestro espíritu infantil. Para el segundo, llevar nuestros amigos a todas partes y actuar con nuestro nombre real nos hace ser más auténticos.

Para mí ambos tienen su parte de razón. A veces todo parece demasiado políticamente correcto en Internet, un poco falso me atrevería a decir. Pero el anonimato trae muchos trolls y actitudes poco agradables.

¿Cómo combinar lo mejor de ambos mundos? Ni idea, pero lo iremos averiguando.

Eso sí, puede que yo le dé la razón a ambos, pero está claro que el mercado se queda con la propuesta de Zuckerberg.

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